En marcha…

28 08 2008

El próximo 12 de septiembre retomamos las actividades previstas dentro del Proyecto “Historia Urgente 2008″, con el inicio del Taller de Cine e Historia “Españas, 1939-1977″. Os esperamos cada viernes, a partir de las 18:30 horas, en el Centro Cívico San Pablo (Polígono San Pablo, Barrio B, calle Menippos, en Sevilla). A través de ocho películas, nos acercaremos a la historia de la sociedad española en los últimos setenta años. En cada sesión, realizaremos una breve presentación sobre aspectos cinematográficos e históricos relacionados con la película, así como un debate posterior a su proyección. Os esperamos para disfrutar juntos de la magia del cine y sobre todo, de las ideas y sensaciones compartidas colectivamente…

Si queréis más información, podéis asomaros a la Web de la Escuela Libre de Historiadores (www.dehistoriadores.org)

Para ver el cartel de la actividad, pulsa aquí: cartel-elh-2708081





La fábrica de vidrio La Trinidad, una oportunidad para Sevilla

2 06 2008

Reproducimos, a continuación, un artículo de opinión publicado en El Correo de Andalucía (21/04/08), firmado por Julián Sobrino Simal, Profesor titular de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla. Esperamos que sirva para debatir y reflexionar sobre la conservación del Patrimonio histórico y la responsabilidad institucional y ciudadana en este cometido.

La fábrica de La Trinidad, una oportunidad para Sevilla, por Julián Sobrino

La Plataforma Ciudadana Salvemos la fábrica de vidrio La Trinidad ha presentado una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente y Patrimonio por el estado de abandono en el que se encuentra este lugar de interés etnológico (hoy, con la nueva Ley de Patrimonio, Lugar de Interés Industrial). Desde el cese de su actividad, esta histórica fábrica ha permanecido como un patrimonio derrotado, con las puertas y ventanas abiertas, al albur de cualquier incidencia, ya fueran climáticas o producto del vandalismo desaprensivo de ocasionales ocupantes sin control. Durante mucho tiempo, los vestigios de nuestro patrimonio industrial han sido menospreciados por los expertos y por el público en general. Hoy día comienzan a ser reconocidos y valorados como una parte sustancial de nuestro patrimonio cultural. Estos testimonios industriales también son lugares de memoria. Memoria tecnológica asociada a las innovaciones producidas por la revolución industrial, memoria empresarial vinculada a las inciativas económicas, y memoria obrera, de trabajo, de sufrimiento y de conquistas sociales. Una memoria, también, de un tiempo en el que la sociedad mantenía una estrecha relación entre las materias primas, los productos transformados y sus formas de uso. La reciente aprobación de la nueva Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía (14 de noviembre de 2007) que incluye un título dedicado exclusivamente al patrimonio industrial, nos proporciona nuevas energías para solicitar al Ayuntamiento de Sevilla un marco estratégico que permita conservar y reutilizar espacios del trabajo tan significativos para la ciudad como son la Real Fábrica de Artillería, la Estación de San Bernardo, la fábrica de vidrio La Trinidad, la Fábrica de Tabacos de Los Remedios, la Fábrica de cervezas Cruzcampo, las naves de Renfe en San Jerónimo, los talleres de artesanos de la calle Castelar y la Plaza del Pelícano y los espacios alfareros y cerámicos de Triana. La fábrica de vidrio La Trinidad fue inscrita en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz, con carácter específico, como Lugar de Interés Etnológico, el 4 de septiembre de 2001. Desde entonces, en honor a la verdad, desde su crisis iniciada en 1990, he venido manteniendo que La Trinidad constituye uno de los mejores ejemplos del patrimonio industrial andaluz y forma parte, por muchas razones, de la historia de Sevilla durante el siglo XX.

Ante estos hechos, ante la inacción de las administraciones local y autonómica, en enero de 2007, se constituyó la Plataforma Salvemos la fábrica de vidrio La Trinidad, para proponer un plan director que asegurase la continuidad del Patrimonio que por ley estas administraciones estaban obligadas a conservar. Demandando una protección que fuera más allá del carácter sumario de una orden publicada en BOJA, una protección que significara su puesta en valor, permitiendo que, mediante una rehabilitación rigurosa, Sevilla contara con el primer museo de la industria. La fábrica de vidrio es cultura porque constituye una actividad industrial de alto valor patrimonial. Es singular porque es el único ejemplo en Andalucía de fábrica de vidrio con estas características tipológicas y productivas. Es autenticidad dada su continuidad como empresa que ha permitido la transmisión de oficios y conocimientos que hacen de su proceso de fabricación uno de los mejores ejemplos de patrimonio industrial de toda España. Es integridad porque su arquitectura e instalaciones se conservan aceptablemente. Es historia porque constituye la memoria viva de la cultura del trabajo industrial en la Sevilla del siglo XX. Es tecnología porque dispone de una colección completa de herramientas y moldes. Es sociedad porque este espacio industrial se integra a la perfección en el espacio urbano, social y productivo de la avenida de Miraflores. Es arte porque forma parte de la historia del diseño industrial de Andalucía. Es arquitectura porque es uno de los escasos ejemplos de edificios fabriles de comienzos del siglo XX existentes en Sevilla. Es público ya que pertenece al Ayuntamiento de Sevilla. Es un recurso porque puede albergar usos como un centro cívico de barrio, el museo del vidrio y una escuela taller.

Todavía estamos a tiempo para salvar a La Trinidad. La Plataforma Ciudadana Salvemos La Fábrica de Vidrio La Trinidad ofrece, de forma cristalina y leal, su mano tendida para abrir una mesa técnica de negociación entre las partes interesadas, como son el Ayuntamiento de Sevilla, la Consejería de Cultura, la Universidad de Sevilla, la Universidad Pablo de Olavide, los antiguos trabajadores de la fábrica y la Promotora Inmobiliaria Edificarte (Cajasol). Los objetivos que pretendemos consisten en: primero, la apertura de un expediente nuevo por parte de la Consejería de Cultura para la ampliación de la protección actual del edificio, que permita conservar en su integridad este ejemplo de patrimonio industrial sevillano; segundo, la redacción de un Plan Director, en el que intervengan, entre otras, las entidades e instituciones mencionadas en el punto primero; tercero, la convocatoria de un concurso público de ideas para la rehabilitación de La Trinidad en función de los objetivos que se acuerden en el Plan Director.

Queremos compartir con Sevilla el legado empresarial y obrero de la industrialización para que la ciudad recuerde y reconozca en la fábrica de vidrio La Trinidad la memoria histórica de la cultura del trabajo como parte integral de su sistema patrimonial que integre el Museo del Vidrio, el centro cívico y la escuela taller. Queremos compartir con Sevilla el futuro de un patrimonio concebido como creación e innovación. Un patrimonio vivo, abierto a todos, respetuoso con la historia y disponible para que las nuevas generaciones desarrollen sus capacidades de creación e innovación. Una ciudad regida por un gobierno de izquierdas debe tener como prioridad el reequilibrio de la estratigrafía cultural heredada con aquellos otros ejemplos pertenecientes a la cultura del trabajo para no caer en el error, en palabras de Fernando Wulff (Otras historias de Málaga, 1997), de seguir un camino equivocado: el del poder, el de los que “han vendido todo lo ajeno, han hecho de las palabras su engañifa y de las ciudades del mundo el escenario de sus destrucciones”.

 

 

 





A favor de las clases de Historia

11 05 2008

GAIZKA FERNÁNDEZ SOLDEVILLA

El País, 07/05/2008

“Ignorar la historia”, escribía Cicerón, “es como permanecer siendo un niño toda la vida”. Es poco probable que Rosa Eva Díaz Tezanos, consejera de Educación de Cantabria, conozca esta cita. Ha decidido quitar una hora de la asignatura Historia de España en 2º de Bachillerato para dársela a Religión. Así, de cuatro, se pasarán a tres horas semanales, las únicas de Historia para los alumnos del Bachillerato Científico y Tecnológico. ¿Por qué una consejera de Educación del PSOE considera más importante la Religión que la Historia? ¿Por qué prefiere que nuestros jóvenes sepan recitar de memoria el padrenuestro antes de que conozcan quién fue Azaña o el recientemente fallecido Calvo-Sotelo? ¿Por qué desea que permanezcamos siendo niños toda la vida? Quizá eso le resulte mucho más cómodo que la idea de formar a ciudadanos adultos que conozcan su pasado.

Sería bueno que alguien le recordara las palabras del historiador cántabro Marcelino Menéndez Pelayo: “Pueblo que no sabe su historia es pueblo condenado a irrevocable muerte”. Con toda humildad, los profesores de Geografía e Historia de Cantabria intentaremos recordárselas este miércoles día 7 en el que vamos a la huelga.





Artículos para el debate

8 05 2008

 

EL PAÍS, 2 de mayo de 2008

TRIBUNA: JOSÉ MARÍA RIDAO

La efeméride permanente

Parece haber triunfado la consigna de “ningún año sin celebrar un aniversario”. Hoy, sin ir más lejos, nos toca conmemorar el bicentenario del Dos de Mayo. Y ya tenemos la agenda bloqueada hasta el fin del mundo

La conmemoración de la revuelta contra los franceses el 2 de mayo de 1808, última manifestación de una obsesión política que comenzó con el Quinto Centenario del Descubrimiento de América y que, aparte de otros episodios con menor repercusión, ha llegado hasta el Cuarto Centenario del Quijote (sin olvidar, por descontado, los fastos del 98 y los actos sobre el inicio de la Guerra Civil), obliga en verdad a preguntarse si alguien habrá tenido la gentileza, incluso la piedad, de prever alguna fecha, algún periodo sabático, para descansar de esta efeméride permanente.

Por el camino que van las cosas, la Acción Paralela para cantar las grandezas de Kakania, según la imaginó Robert Musil en una de las novelas más penetrantes del siglo XX, El hombre sin atributos, dejará de ser una parodia del fervor por la historia que precedió a la catástrofe de los años 30 para convertirse, en contra de la intención irónica de su autor, en un imprescindible manual de uso a disposición de administraciones y comisarios de grandes eventos. La consigna que parece haber triunfado de un tiempo a esta parte es “ningún año sin aniversario”. Y puesto que, en efecto, a poco que se rebusque en el pasado cualquier año es siempre el aniversario de algo, habría que asumir sin arredrarse las consecuencias de esta obsesión, y bloquear, acto seguido, la sedicente “agenda cultural” de las conmemoraciones de aquí al fin del mundo.

Uno de los argumentos más frecuentes para justificar la actual sobredosis de conmemoraciones remite a una vieja conjetura elevada a la categoría de ley de hierro de la historia, según la cual recordar el pasado es la mejor manera de no incurrir de nuevo en sus errores. Resulta cuando menos sorprendente que, entre los españoles, estas palabras en apariencia cargadas de sentido no evoquen la vocecilla aflautada y el gesto mecánico de una mano sobresaliendo de un uniforme militar, ese que Francisco Franco vestía en las ocasiones solemnes para decir de corrido, sin apartar los ojillos del papel: “Los pueblos que olvidan su historia, están condenados a repetirla”. En boca de quien desencadenó una devastadora Guerra Civil y, para aducir una justificación extravagante, se declaraba convencido de haber combatido en una Cruzada medieval contra los infieles -cuando no se refería al general Moscardó como reencarnación de Guzmán el Bueno, sacrificando su hijo a los sitiadores del Alcázar-, la ley de hierro de la historia, la vieja conjetura, aparece como lo que es: una feroz amenaza. Y no por casualidad, puesto que, a poco que se haga recuento, buena parte de las catástrofes del siglo XX, desde la Primera Guerra Mundial a la tragedia de Yugoslavia, no han sido resultado del olvido, sino de la embriaguez colectiva provocada por la evocación oficial de gestas patrióticas mejor o peor contadas. Baste recordar a Slobodan Milosevic proponiendo a los serbios repetir en 1989 la hazaña del Campo de los Mirlos, arengándolos desde el mismo escenario en el que tuvo lugar la batalla contra los otomanos seis siglos atrás.

Gestas patrióticas mejor o peor contadas: ése suele ser el clavo ardiente al que se suelen aferrar los defensores de las conmemoraciones para afirmar su imperiosa necesidad. Aprovechando la magia artificial de los números redondos, se trataría de contar bien lo que hasta ahora se habría contado mal. En realidad, no existe ninguna razón para dudar de la honestidad del propósito, sino que es el propósito mismo el que resulta, más que deshonesto, descabellado. Salvo que se conceda a las administraciones y a los comisarios de grandes eventos el privilegio de ser juez y parte en los hechos que conmemoran -y éste es, en resumidas cuentas, el privilegio que se les concede-, nadie está en condiciones de asegurar que la manera en la que cuentan los episodios del pasado sea la correcta. Tampoco los propios protagonistas, ni aun en el supuesto de que resucitaran y tuvieran, así, la ocasión de comparecer y pronunciarse: la historia se construye sobre el principio tautológico de que sólo el paso del tiempo, la adopción de una “perspectiva histórica”, es lo que permite conocer la historia. Es decir, la historia no es un diálogo con los protagonistas y los hechos del pasado, sino una interminable disputa entre nosotros, los contemporáneos, que toma a los protagonistas y los hechos del pasado como pretexto. Es en esta disputa en la que, de un modo u otro, pretenden interferir las conmemoraciones oficiales, alegando, sin duda, argumentos mejores y peores, pero, sobre todo, poniendo el peso de los medios públicos, además de una asfixiante publicidad que se confunde con la propaganda, al servicio de la celebración del pasado. El riesgo que se corre, y que los partidos de credo nacionalista convierten en realidad tan pronto alcanzan el poder, es llegar a una variante del integrismo en la que el Estado no establece cuál es la religión verdadera, pero sí la historia verdadera. Los aniversarios, centenarios, bicentenarios y tantas otras fechas consagradas a la exaltación del pasado están consagrando, no ya un nuevo almanaque patriótico, sino un nuevo santoral.

A favor de las conmemoraciones, y a fin de conjurar los riesgos de ese integrismo que se vale, no de la religión, sino de la historia, se suele aducir que sólo se plantean como ocasión para “abrir un debate” sobre tal o tal acontecimiento, recurriendo, incluso de buena fe, a una expresión a menudo utilizada para encubrir las verdaderas intenciones de proposiciones muchas veces inconfesables. Lejos de conjurar los riesgos, la explicación los confirma en algún extremo: la libertad de opinión no sólo consiste en expresarse sin trabas acerca de un asunto, sino en escoger, además, el asunto sobre el que expresarse. Si es el poder quien suministra el asunto, y también quien estimula que se opine sobre él mediante la asignación de presupuestos generosos, además de incitaciones menos tangibles pero no menos eficaces, la independencia de pensamiento se resiente y la frontera entre el intelectual y el intelectual orgánico se va desvaneciendo. Mejor haría el poder en prestar a las escuelas y universidades la atención que dedica a las conmemoraciones, mejor haría en extender y dotar de medios a la red de bibliotecas públicas, para que esos debates que se propone abrir cuando llega una fecha sean, por el contrario, la sustancia cotidiana del conocimiento y de la educación, únicos instrumentos para que los ciudadanos forjen con libertad sus opiniones sobre los asuntos que estimen oportuno.

Robert Musil, valiéndose de una ironía teñida de preocupación y desengaño, describió como “poesía” la historia de Kakania, y subrayó que sólo se empezó a llamar “historia de la nación” cuando los proyectos de la Acción Paralela para cantar sus gestas comenzaron a dar frutos; poesía, explica Musil, en la que “se versificaba una historia conforme al gusto europeo que entonces hallaba sus complacencias en novelas históricas y en dramas de disfraces”. Y el resultado fue, siempre según el autor de El hombre sin atributos, “un fenómeno digno de atención y todavía no justamente valorado: hombres encargados de la tramitación de un asunto cualquiera, como la edificación de una escuela o el nombramiento de un jefe de estación ferroviaria se ponían a hablar del año 1600 o 400, discutían acerca del candidato que deberían elegir atendiendo a la colonización de las estribaciones de los Alpes en tiempos de los bárbaros, y también teniendo en cuenta las luchas de la Contrarreforma”. La cita es larga, pero esclarecedora. Las novelas históricas proliferan desde hace años y, en cuanto a los dramas de disfraces, estos días se han puesto a disposición de los ciudadanos espectáculos para sublevarse en Móstoles o hacerse fusilar en Moncloa, según las preferencias. Y a poco que se sostenga el esfuerzo oficial, la efeméride permanente que se ha apoderado de la sedicente “agenda cultural” en España puede acabar cosechando una victoria tan sonada como la de la Acción Paralela en el extinto imperio de Kakania.

Pero también el mismo fracaso: el fin del mundo se quedará sin conmemoración

 





viernes 18 de abril: la Sevilla islámica

16 04 2008

El próximo 18 de abril tendrá lugar la tercera sesión del Taller La ciudad y su gente. Historia Urbana de Sevilla, que celebramos cada viernes de 19 a 21 horas en el Centro Cívico San Pablo de Sevilla. Nos acercaremos a la Sevilla islámica, viajando entre el pasado y la ciudad actual.

Os recordamos que es una actividad gratuita y que las puertas siempre están abiertas a todas las personas interesadas en acercarse algún día.

La actividad, como sabéis, arrancó el viernes 28 de marzo, con una sesión de presentación. Nos alegró mucho ver que hasta allí se acercaron en torno a unas sesenta personas y, sobre todo, comprobar sus ganas de participar en la construcción colectiva de este Taller.

 

 

La siguiente sesión, centrada en los orígenes de la ciudad de Sevilla, contó, además con unos invitados especiales. Hasta el Centro Cívico se acercaron dos miembros de la Asociación para la Defensa del Territorio del Aljarafe (ADTA), que se creó en 1999 con la finalidad de defender los valores territoriales (geográficos, paisajísticos, infraestructurales, productivos, urbanísticos, medioambientales, históricos, culturales, etc.) del Aljarafe y conseguir una mejor calidad de vida para los habitantes de esta comarca. Compartieron con nosotros su tenaz lucha ciudadana y la necesidad de unirnos y de conocer qué ocurre en el entorno en el que vivimos para conseguir cambiar las cosas o al menos, evitar lo máximo posible los abusos y especulaciones urbanísticas ajenas al bienestar ciudadano y a la defensa del patrimonio que es de todos.

 

 





Acércate y conócenos…

25 03 2008

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El próximo miércoles 26 de marzo, a partir de las siete de la tarde, tenemos una nueva reunión en torno al Taller de Historia Urbana de Sevilla. Estaremos en la sede de la Escuela Libre de Historiadores (Plaza de la Encarnación, 23, 2º d, Sevilla). Las puertas están abiertas. Si quieres conocernos o colaborar con nosotros, acércate.





La ciudad que tenemos y la que queremos

24 03 2008

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Para el Taller de Historia que arranca este viernes 28 de marzo en el Centro Cívico San Pablo de Sevilla (La ciudad y su gente. Historia Urbana de Sevilla), deseamos contar con ciudadanos/as, asociaciones y colectivos que participan en la vida de la ciudad.No se trata sólo de abordar contenidos históricos sobre la evolución urbana de Sevilla. Nuestro objetivo es crear un espacio donde la Historia esté viva y en permanente construcción. Queremos debatir sobre el pasado de la ciudad y las formas de vida de la gente, pero sobre todo, queremos discutir sobre qué ciudad tenemos en la actualidad y qué ciudad queremos.Si sois una entidad de defensa del patrimonio, cultural o de cualquier tipo, preocupada por nuestra ciudad, os hacemos un llamamiento a que participéis en este Taller, compartiendo con nosotros vuestras inquietudes y experiencias, exponiendo vuestra visión de la ciudad o las problemáticas en las que estáis inmersos.





El 28 de marzo comienza un nuevo Taller de Historia

16 03 2008

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La Escuela Libre de Historiadores pone en marcha una nueva actividad: el proyecto HISTORIA URGENTE 2008. En esta ocasión, realizaremos actividades desde marzo a diciembre en el Salón de Actos del Centro Cívico San Pablo (Polígono San Pablo. Barrio B, Calle Menippos -antiguo Colegio del Pilar- Sevilla), los viernes, de 19 h. a 21 h. Comenzaremos el próximo 28 de marzo, con el Taller de Historia Urgente La ciudad y su gente. Historia Urbana de Sevilla. A través de nueve sesiones trataremos la evolución urbana de Sevilla desde sus orígenes hasta la actualidad, con especial atención a cómo han ido cambiando las condiciones de vida de las personas, debatiendo, también, sobre el modelo actual de ciudad que tenemos y el que queremos. La actividad se complementa con un itinerario por la ciudad. Callejeando por Sevilla, recorreremos la ciudad antigua, medieval, moderna y contemporánea. Después del verano, el proyecto Historia Urgente 2008 continuará con un Taller de Cine e Historia, Españas, 1939-1977, en el que abordaremos los cambios de la sociedad española en los últimos setenta años, a través de ocho películas.Finalmente, realizaremos un Taller de Historia Oral, Memoria y palabra. ¿Cómo recordamos Sevilla?, para que las personas expliquen sus vivencias y su forma de entender los cambios acaecidos, analizando también la relación entre la “Historia oficial” y la Historia narrada y sentida por la gente.Infórmate y apúntate en tu Centro Cívico: la inscripción es gratuita y está abierta durante todo el desarrollo de la actividad.¡Te esperamos el 28 de marzo en el Centro Cívico San Pablo! 





La Historia empieza…

16 03 2008

La escuela Libre de Historiadores inicia este Blog como un espacio abierto a todas las personas interesadas en compartir con nosotros inquietudes, ideas, críticas o aportaciones.Cada año, realizamos actividades diversas, de carácter abierto y gratuito, muchas de ellas en Centros Cívicos de Sevilla. Esta labor nos ofrece la oportunidad de conocer a muchas personas que participan en las actividades, con las que compartimos varios meses muy intensos y de las que aprendemos mucho en cada sesión.A través de este Blog, nos gustaría mantener un contacto más continuado con todas las personas con las que hemos compartido alguna de las actividades en estos años de andadura. Y también nos gustaría que sirviera para conocer a muchas más personas interesadas en la Historia, no sólo la que nos precedió, sino también la que construimos entre todos y todas cada día.Pretendemos informar sobre nuestras actividades e intercambiar opiniones, debatir sobre noticias que nos afectan como ciudadanos, conocer otras experiencias en torno a la Historia, y, en definitiva, llenar este espacio de muchas voces distintas.La Historia empieza… en un lugar cualquiera, allí donde un grupo de personas cuentan sus experiencias y tratan de dar sentido a un pasado común. Ese es nuestro deseo con este Blog. Bienvenidos.