El próximo viernes 12 de noviembre, a las 19 horas, tenemos una nueva cita en el Centro Cívico Torre del Agua para seguir debatiendo sobre la Transición. En esta ocasión, proyectaremos el documental “El referéndum para la reforma”.
La Ley para la Reforma Política fue aprobada por las Cortes el 18 de noviembre de 1976, constituyendo la octava Ley Fundamental del Régimen. En cumplimiento de la Ley de Sucesión que indicaba la obligatoriedad del acuerdo de las Cortes y del “Referéndum Nacional” para derogar o modificar las leyes fundamentales, el referéndum de la Ley para la Reforma Política se convocó para el 15 de diciembre de 1976, planteando la siguiente pregunta: “¿Aprueba el Proyecto de Ley para la Reforma Política?”.
Se inició una intensa campaña institucional para promover la participación del electorado y su voto positivo a la reforma. Los mensajes publicitarios inundaron vallas y buzones, difundiéndose una canción («Habla, pueblo, habla») interpretada por el grupo Vino Tinto, que terminaría incorporándose a la memoria colectiva de la transición. En la propaganda oficial se utilizaron por primera vez, además del castellano, el resto de los idiomas del Estado. Según Domingo García Ramos (UNED), el gobierno de Suárez utilizó “incluso recursos próximos a la contrapropaganda”, mencionando que “Martín Villa, entonces ministro de la Gobernación, de forma anecdótica, ha reconocido posteriormente que dio órdenes para retocar las pintadas que pedían la abstención añadiendo un ‘no’ detrás de la expresión ‘No votes’, de manera que al quedar ‘No votes no’ se convirtiera en una invitación al voto y en un sentido afirmativo” o la existencia de panfletos que rechazan de forma abierta la abstención “en nombre del socialismo democrático”, según este autor, posiblemente procedentes de canales más o menos “oficiales”.
Los sectores más afines al régimen, denunciaron que el proyecto reformista traicionaba el legado franquista, apoyándose en lemas como “Franco hubiera votado no”. Por su parte, las fuerzas de la oposición, aún no legalizadas, defendieron la “abstención activa”, argumentando la escasa legitimidad democrática y la ausencia de libertad política para expresar las distintas posiciones. La postura abstencionista se expresó a través de pintadas, manifestaciones y mítines, en ocasiones fuertemente reprimidas por la policía y en otras más o menos toleradas.
En el referéndum participó el 77,8% de los electores, de un censo de 22.644.290 personas. El resultado final fue la aprobación del proyecto, al recibir el apoyo del 94,17% de los votantes. Como consecuencia, la Ley para la Reforma Política se promulgó el 4 de enero de 1977 (http://www.boe.es/boe/dias/1977/01/05/pdfs/A00170-00171.pdf). Esta norma contenía la derogación tácita del sistema político franquista en sólo cinco artículos y una convocatoria de elecciones democráticas, celebradas el 15 de junio de 1977.
¿Crees que este referéndum fue distinto a otros de la misma naturaleza jurídica celebrados durante el franquismo? ¿Crees que la nula capacidad de decisión de otros referéndums anteriores influyó en la inercia del “sí”? ¿Lo consideras un plebiscito democrático? ¿Cómo lo situarías en el debate sobre reforma o ruptura de la Transición? ¿Votaste ese día? ¿Por qué? ¿Cómo lo recuerdas?
Éstas son sólo posibles interrogantes, pero existen muchas más o muy diferentes. Que tengan sentido sólo depende de tu asistencia, que es imprescindible para construir nuestra memoria histórica, la de los ciudadanos y ciudadanas, sobre la Transición.