La dimisión de Carlos Arias Navarro: 15 de octubre

14 10 2010

la oposición se aglutina en la "Platajunta" desde marzo de 1976Una vez proyectados los dos primeros documentales en los que analizamos “la búsqueda” de la legitimidad por parte de la Monarquía y la ampliación de sus bases sociales, así como los límites del “proyecto Fraga” de reforma política, este viernes 15 de octubre vamos a ver el tercer documental que tratará sobre la dimisión de Arias Navarro al frente del gobierno.

En este documental analizaremos cuestiones como la fuerte presión por parte de los sectores más próximos a los planteamientos políticos y sociales del régimen franquista para frenar las reformas (el denominado “búnker”). En este contexto, el presidente Arias Navarro insiste en designarse públicamente como mandatario de Franco y estricto continuador del franquismo. Así, en una comparecencia ante la Comisión Mixta Gobierno-Consejo Nacional, el día 11 de febrero de 1976, pronuncia un discurso en el que se desnuda políticamente. José María de Areilza, ministro de Asuntos Exteriores y presente en la reunión, lo relata de la siguiente forma: “Su preámbulo, que duró media hora, fue increíble por inesperado. Se declaró mandatario de Franco y de su testamento. Habló del entierro, del funeral, de lo que temía a su muerte, de que los enemigos de España pululaban en plena impunidad, que había que acabar con ellos (…) Dijo que se le acusaba a él de haber hecho un discurso decepcionante en las Cortes y de querer simplemente continuar el franquismo con un retoque de fachada, pero sin cambiar nada esencial. Entonces vino lo asombroso. “Pues bien, si, es cierto. Yo lo que deseo es continuar el franquismo. Y mientras esté aquí o actúe en la vida pública no seré sino un estricto continuador del franquismo en todos sus aspectos y lucharé contra los enemigos de España que han empezado a asomar su cabeza y son una minoría agazapada y clandestina en el país.” En ese tono, que Carrero no hubiese igualado en sus mejores tiempos, continuó la soflama. Fraga estaba colorado de ira. Yo estuve a punto de levantarme y marcharme.”

Asimismo, nos acercaremos a las estrategias que van definiendo PCE, al frente de Junta Democrática de España  y PSOE, promotor principal de la Plataforma de Convergencia Democrática. El historiador Juan Andrade Blanco señala que “las relaciones de competencia y cooperación entre la Junta y la Plataforma se saldaron, por distintas razones, con la fusión de ambas en marzo de 1976 en un nuevo organismo popularmente denominado Platajunta (…). En este nuevo organismo, el PSOE, con el respaldo de la mayoría de los partidos, consiguió imponer dos criterios fundamentales. Uno, que el organismo lo fuera sólo de partidos y sindicatos mayoritarios y no de personalidades y de representantes de movimientos sociales, aduciendo que estos eran en última instancia cuadros encubiertos del PCE. Y dos, que el propósito central del Organismo era reclamar la celebración inmediata de elecciones libres sin necesidad de constituir un Gobierno provisional que gestionase previamente la ruptura. Lo primero era, en cierta medida, un síntoma de la concepción partitocrática que algunos tenían de lo que debía ser el cambio. Lo segundo, era resultado de la conciencia de lo sumamente difícil que resultaba a esas alturas la imposición de ese Gobierno provisional de ruptura, pero también de la tradicional negativa de algunos (del PSOE, por ejemplo) a formar un gobierno unitario de transición que diera al PCE a nivel institucional el protagonismo que ya tenía en la lucha social contra el régimen”.

Según Ernesto Cruzado Catalán, “Los algo más de seis meses que Arias ocupó la presidencia del Gobierno fue un tiempo perdido en el camino hacia la democracia, una prolongación extenuante del pasado. Falta de homogeneidad en el propio Gabinete, sumido en tensiones internas, ralentización de la política de reformas, falta de entendimiento del presidente con el Rey, impaciencia de la oposición, alteraciones de orden público, medidas gubernamentales represivas, presión de los medios de comunicación, galopante crisis económica y pérdida ciudadana de la esperanza de poder alcanzar pronto y en paz las libertades públicas de que gozaban los países europeos; estas son las principales características que presenta este período”.

No se sabe en que momento concreto don Juan Carlos decidió prescindir de su presidente, pero sin duda fue aquel en el que comprendió que el coste de mantener a Arias fuera tan grande que pudiera incluso poner en peligro la propia Corona. El Rey solicitó a Arias Navarro su dimisión el día 1 de julio de 1976. Dos días después, Adolfo Suárez era elegido presidente del Gobierno. ¿Era el principio del fin del “atado y bien atado”?.








Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.