Nuevo Taller de Historia y Cine

•04/05/2009 • Deja un comentario

imagen-1

Queridos/as amigos/as,

La Escuela Libre de Historiadores organiza un nuevo taller de cine e historia bajo el título de “La visión de Andalucía en el cine”, del 8 de mayo al 5 de junio de 2009 en el Centro Cívico Torre del Agua (c/ Editor José Manuel Lara, s/n).

El objetivo de esta actividad es el de responder entre todos y todas a cuestiones como: ¿Qué visiones de Andalucía ha reflejado el cine? ¿Qué formas de vida, personajes o símbolos han contribuido a retratar una determinada identidad andaluza? ¿Una Andalucía de tonadilleras, de toreros ligados a un destino trágico o de campesinos condenados a la pobreza? ¿Una Andalucía devota de sus creencias y tradiciones o plagada de bandoleros a modo de héroes populares? ¿Una Andalucía que enamora al viajero o que se retrata a través del chiste soez? Tras una breve presentación y la proyección de cada película, debatiremos sobre la imagen de Andalucía en el cine y hasta qué punto representa una mirada distorsionada, cercana o esperpéntica de la realidad andaluza.

El calendario es el siguiente:
* 8 de mayo.- “El corazón de la tierra” (Antonio Cuadri, 2007)
* 15 de mayo.- “Al sur de Granada” (Fernando Colomo, 2003)
* 22 de mayo.- “El grito del sur: Casasviejas” (Basilio Martín Patino, 1996)
* 29 de mayo.- “Currito de la Cruz” (Luis Lucia, 1948)
* 5 de junio.- “La niña de luto” (Manuel Summers, 1964)

Nos vemos, si os apetece, todos estos viernes, a partir de las 18 horas.

Un abrazo.

Los juegos de antaño

•07/02/2009 • 1 comentario

 

 

Antonio Melado Prado, participante en el Proyecto “Historia Urgente 2008”, nos envía, en esta ocasión, un artículo que ha servido como texto para un espectáculo teatral con motivo de las actividades sobre la “memoria histórica” del Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla. Os animamos a todos y a todas a que nos enviéis artículos para su publicación en este espacio.

 

juegos

 

“Los juegos de antaño”

Se dice que todos llevamos un  niño dentro y que es una suerte maravillosa, a pesar de los años que vamos cumpliendo, tener esa capacidad de asombro permanente, igual que les ocurre a los niños… Yo también viví, como vosotros, ese tiempo inolvidable de la niñez. Y estos recuerdos de aquel tiempo ya pasado, me transportan ahora, como si de un sueño se tratara, a los años cincuenta del pasado siglo XX, allá en la plazuela de mi barrio, escenario de mis juegos infantiles, donde están mis compañeros de juegos: el “Chupa”, el “Vieja”, el “Mocoso” y el “Melli”. Todos ellos de familias humildes del barrio, como la mía, aunque mi padre me decía que no me juntara con ellos, porque eran unos golfillos. Bueno, al fin y al cabo, eran mis amigos, mis compañeros de juegos, y lo pasábamos bomba, cuando, corriendo, nos dirigíamos a la Ronda de Capuchinos a esperar que llegara el tranvía. Y cuando éste llegaba, a hurtadillas, sin que nos viera el conductor, nos montábamos en la jardinera y cuando el tranvía iba acelerando su marcha, entonces nos tirábamos -siempre hacia atrás- procurando que con el impulso de la velocidad no nos cayéramos al suelo.

También nos reguinchábamos en los coches de caballo, por detrás sin que nos viera el cochero y todos los demás de la pandilla íbamos corriendo al lado del cochero y le gritábamos… ¡Cochero!  ¡¡¡El látigo atrás!!!

Bueno y en cuanto a los juegos, no os podéis imaginar la cantidad de juegos que teníamos, que se ajustaban a un calendario o tiempo. Por ejemplo, llegaba el tiempo de las bolas, del trompo, del aro, de la lima, de las cajillas, que recortábamos de las cajas de cerillas y que luego las canjeábamos por bolas… “Te doy diez cajillas, por una bola de cristal… veinte cajillas por una bola de acero o treinta cajillas por una bola de china (que castañeábamos en los dientes para comprobar si era auténtica)”.

¡Ah! También jugábamos a la billarda… ¿Sabéis lo que era la billarda? La billarda se componía  de un palo largo, a manera de bate, y uno pequeño, como de una cuarta, al cual le afilábamos las puntas. Lo tirábamos al suelo y luego con el palo largo golpeábamos una de las puntas y cuando este saltaba le dábamos con todas nuestras fuerzas para ver quién lo lanzaba más lejos. Esto tenía un inconveniente, que podíamos darle un billardazo a cualquier persona que pasase por allí o romper un cristal de cualquier balcón de la vecindad. Como nos ocurrió un día. Que le dimos un billardazo tan grande a la puerta de la farmacia, que salió el mancebo o el boticario, no me acuerdo, corriendo detrás nuestra y acordándose de toda nuestra familia.

También jugábamos a coger zapateros (libélulas). Esto creo que era en verano. Para ello pinchábamos unas cañas en el suelo y luego la regábamos con agua. Y si no teníamos agua a mano… pues nos meábamos encima de las cañas. Luego, con mucho cuidado, para no espantarlos, íbamos  tratando de cogerlos y los que cazábamos lo íbamos poniendo entre los dedos como un trofeo de guerra.

Otro de los juegos, era jugar a piola. Que por ahí arriba dicen “pídola”. Uno se agachaba y otro saltaba por encima diciendo: la primera sin toca… La segunda, cula que te hunda…  La tercera, hinca la rodilla en tierra… La cuarta, cula que te parta… Y la quinta, espoliniqui  que te piqui…

Otra de las diabluras que hacíamos, es que, cuando nos enterábamos de que había un bautizo en la Parroquia, nos íbamos todos a la puerta de la Iglesia, a esperar que llegara el padrino con la comitiva. Y cuando ésta salía después de haber bautizado al niño, nos dirigíamos todos al padrino cantando: “padrino, no te lo gastes en vino, gástatelo en galletas pa los niños de teta”.

Y  si el padrino no echaba las perras a pelón, como le pedíamos… entonces los niños, con el consiguiente cabreo, le gritábamos  -también cantando- “padrino, bollao, padrino, bollao…”.

Bueno, seguiría contando infinidad de cosas de mi niñez, pero no quiero cansaros. Sólo espero que ustedes, mis queridos lectores, amigos y amigas, os hayáis identificado, al menos, con algunas de las cosas que os he relatado y que he vivido. Termino con una soleá que define muy bien mi esencia de sevillano:

 

“En Sevilla yo nací

y casi nunca lo digo

no me gusta presumí”.

 

 

Antonio Melado Prado

 

(*) Imagen entregada por Laureano Llamas González para la Exposición de Fotografía “Imagen, Memoria y Palabra. ¿Cómo recordamos Sevilla?”. Laureano aparece con un parchís en la mano, el día de entrega de entrega de los regalos de Reyes Magos a los hijos de los trabajadores de la Fábrica Cruz del Campo, de Sevilla, en 1954.

Algunas ideas…

•26/01/2009 • Deja un comentario

 

Juan de Roelas (h.1570-1625)

Hasta el 15 de febrero en Iglesia de la Anunciación, Parroquia de San Isidoro, Catedral de Sevilla y Museo de Bellas Artes.
Exposición monográfica dedicada a mostrar la trayectoria del pintor sevillano del siglo XVII, desde los primeros años de su producción hasta sus últimas obras conocidas y su influencia en la pintura sevillana.

 

Alfonso, 50 años de Historia de España

Hasta el 22 de Febrero en la Casa de la Provincia
Cerca de cien instantáneas de este reconocido fotógrafo, con escenas cotidianas de la vida en la calle como los lavaderos públicos en el río Manzanares, la vendedora de pavos o la proclamación de la Segunda República en la Puerta del Sol.

 

El rescate de la Antigüedad Clásica en Andalucía

Hasta el 28 de febrero en Hospital de los Venerables.
Las mejores piezas rescatadas en la Bética, con las que se manifiesta la importancia de la cultura romana en Andalucía, a través de cinco grandes bloques históricos que conforman el hilo narrativo.

 

Los Desastres de la Guerra, grabados de Goya

Hasta el 28 de febrero en el Hospital de la Caridad de Sevilla.

Una serie de 80 grabados que Francisco de Goya realizó entre 1810 y 1814 sobre la Guerra de la Independencia y que constituyen una reflexión sobre la violencia, la muerte y la miseria.

“1936-1948”

•26/01/2009 • Deja un comentario

 

Antonio Melado Prado, participante en el Proyecto “Historia Urgente 2008”, nos envía, para su publicación en este espacio, un artículo sobre la “memoria histórica” de la etapa de su niñez, escrito en su momento para el Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla.

  foto

 

En tono jocoso podríamos decir que yo nací, buscando un doble sentido a la frase, unos meses antes del movimiento. Es decir, del movimiento nacional. ¡Vaya! Que me asomé a la vida en plena guerra civil… ¡Vamos!

No creáis que voy a contaros algo de la guerra, porque, como no la viví y estaba todavía amamantado por mi madre, la única finalidad de mi existencia era hacerme un buen “mamoncete”.

¿Sabían ustedes -según me contaba mi madre- que estuve mamando de sus pechos hasta los tres años? Pues dice que salía del colegio gritando y llorando como un energúmeno: ¡¡¡mamá teta!!! ¡¡¡mamá teta!!! Y no había manera de quitarme ese hábito, hasta el punto de que la autora de mis días, para que me desarraigara de sus pechos, se los teñía de añil para que me asustara y los repudiara… Y al no conseguirlo con ello, utilizaba la artimaña de cubrir sus senos con una piel de gato o de conejo para atemorizarme.

De la guerra, mis padres no me contaban nada. Sólo sé lo que con posterioridad he leído. Sí, en cambio, me dijeron que a mi abuelo paterno, que era guarda de una finca, lo asesinaron los que perdieron. En mi casa, hasta un cierto tiempo, se conservaba el silbato que colgaba de su cuello con una abolladura producida por una de las balas que acabaron con su vida.

De mi infancia primera, recuerdo que mi madre me mandaba muy temprano con una cafetera al comedor social del Pumarejo, que todavía existe. Y las monjas me llenaban la cafetera de algo parecido al café, que la gente decía que era “granza”, después de estar en la cola no sé que tiempo.

No se me olvida que en aquellos años no había pan blanco, que el azúcar era moreno, que el chocolate tenía sabor a tierra y que pululaban los indigentes por la calle, desmayándose por las aceras.

También me acuerdo de los piojos y de las chinches. Mi madre lloraba cuando aparecían estos repugnantes insectos por la sábanas, pues durante el día se había ella ocupado de eliminarlas echando agua hirviendo por los somieres. Y del piojo verde. Esto era como una epidemia y en mi calle ví una vez que llegaba un camión y se llevaban a hombres y mujeres de una casa grande y después lo traían pelados al cero.

Yo tenía dos tíos, uno materno y otro paterno. El materno se llamaba Genaro y vivía en un pueblo de Sevilla y era minero. Cuando venía a la capital nos traía siempre en unas talegas, bellotas, castañas y palmitos. Y mis dos hermanos y yo, que era el mayor, nos volvíamos locos de alegría cuando nos decían que venía el tío Genaro.

El otro tío, el paterno, era extremeño, como mi padre, pues era su hermano y se llamaba Manuel. Este era el personaje más importante de la familia, pues era guardia civil -carabinero-. Y cuando venía a Sevilla -pues hacía el servicio en los trenes- nos traía una maleta llena de cosas de comer… chorizos, morcillas, tocino, café torrefacto de Portugal (que tenía una medallita de La Milagrosa)… Y pan, pan blanco…que era lo que más ilusión nos hacía a los niños… Recuerdo que cogía un trozo de aquel pan y me lo metía en el bolsillo del pantalón para repartirlo con la pandilla de mi barrio. Y cuando venía un buen hombre, casi un mendigo -que se llamaba Manuel-, con su gorrilla y su zurrón o espuerta llena de “palodú” o de orozú de palo, le cambiaba yo algún trozo de aquel pan blanco por un “cipote” de orozú, que así lo llamábamos.

Me vienen ahora a la memoria unos versos, que compuso mi hermano Manolo, acordándose de los niños de la guerra, que dicen así:

Húmedo golpe de cántaro

va marcando un villancico.

Diez niños cantan a voces

desde un extremo a otro sitio

de la ruinosa Ciudad

que una bomba ha destruido.

Zapatos y calcetines

pantalones, crucifijos

y mil diversos objetos

denotan lo sucedido…

Golpe débil que en el cántaro

arranca apenas sonido.

Los niños siguen cantando

con dolor sus villancicos,

huérfanos de padre y madre

se dan calor con sus gritos.

Pero al doblar una esquina

y ante un mendrugo caído

hacen toque de silencio

para intentar repartirlo.

Tengo más recuerdos de esos años del hambre. Recuerdos de la postguerra de esos años cuarenta, de los cuales, como vosotros he sido testigo inocente. He conservado una Cartilla de Racionamiento, de aquella década. Una de las tantas que yo relacionaba para entregarla en la Delegación de Abastecimientos y Transportes. Cartillas que eran de la clientela de mi barrio, de la primera tienda de comestibles del fundador del hoy acreditado Grupo San Eloy, Don Julián Gómez Pando, del que me honro en haber sido su infantil amigo y ayudante. Otro día seguiré.

 

Antonio Melado Prado. Sevilla, febrero de 2005.

 

(*) Imagen entregada por Antonio Melado Prado para la Exposición de Fotografía “Imagen, Memoria y Palabra. ¿Cómo recordamos Sevilla?”. En ella se observa, en la década de los años Cincuenta, la Plaza de San Julián. A la izquierda, en primer término, se ve una Calentería. En esa misma acera, estaba la Quincalla de Manolo Maña y la tienda de comestibles de Julián Gómez Pando (hoy Grupo San Eloy).

Una hermosa tarde…

•25/01/2009 • Deja un comentario

El pasado viernes 23 de enero inauguramos la Exposición de Fotografía “Imagen, Memoria y Palabra. ¿Cómo recordamos Sevilla?”, con la asistencia de muchos amigos y amigas que nos acompañaron en una tarde realmente hermosa. En cierto modo, culminamos más de nueve meses de intensa actividad en el Centro Cívico San Pablo, desde marzo a diciembre de 2008. Muchas de las personas que hemos compartido todo este tiempo, volvimos a reencontrarnos en ese mismo espacio. Otras que también han hecho posible esta edición de los Talleres de Historia Urgente no pudieron acudir y desde aquí les mandamos un fuerte abrazo. En la Exposición contemplamos imágenes que no sólo recogen momentos de la vida de las personas que han participado en el Taller de Historia Oral y de sus familiares, sino también retazos de una Historia común. Este viaje por el tiempo comienza a principios del siglo XX -la fotografía más antigua data de 1905- y termina a finales de la década de los Setenta. La Exposición permanecerá abierta hasta el 13 de febrero y desde aquí os invitamos a que la visiteis.  

fotos-447

fotos-449

fotos-452

fotos-464

Inauguración Exposición Fotografía

•20/01/2009 • Deja un comentario

Este viernes 23 de enero, a las 19 horas, en el Centro Cívico San pablo de Sevilla, la Escuela Libre de Historiadores inaugura la Exposición de Fotografía “Imagen, Memoria y Palabra. ¿Cómo recordamos Sevilla?”.

La muestra está formada por fotografías y documentos cedidos por las personas que han participado en el Proyecto Historia Urgente 2008 y, en particular, en el Taller de Historia Oral realizado en los meses de noviembre y diciembre de 2008.

A través de 45 paneles, recorreremos la Historia de Sevilla desde principios del siglo XX hasta la década de los años Setenta. La Exposición permanecerá abierta hasta el 13 de febrero de 2009.

Estáis invitados e invitadas.

expo

Taller de Historia Oral “Memoria y Palabra. ¿Cómo recordamos Sevilla?”

•09/11/2008 • Deja un comentario

gente

 

Os invitamos a participar en el Taller de Historia Oral “Memoria y palabra. ¿Cómo recordamos Sevilla?”, con el que culmina el conjunto de actividades del proyecto “Historia Urgente 2008″. Os esperamos cada viernes, a partir de las 19:00 horas, en el Centro Cívico San Pablo (Polígono San Pablo. Barrio B, Calle Menippos -antiguo Colegio del Pilar- Sevilla)Desde el 7 de noviembre hasta el 12 de diciembre, realizaremos seis sesiones, en las que abordaremos cuestiones como los Movimientos migratorios, la Vivienda y el Urbanismo, o el Trabajo, ocio y participación ciudadana. A través de una serie de preguntas-guía, que lanzaremos en cada sesión, trataremos de compartir cuál es la historia vivida y sentida por cada persona, y qué relación tienen estas experiencias vitales con la “Historia oficial”. Además, a partir de fotografías y documentos aportados por las personas que participan en el Taller, realizaremos una Exposición final con el objetivo de recoger en imágenes todas las palabras volcadas en estas seis sesiones. Os animamos a participar en esta iniciativa. Como sabéis, nuestras puertas siempre están abiertas para que os acerquéis en cualquier momento de la actividad. Allí os esperamos.

Proyección de “Surcos”

•22/09/2008 • Deja un comentario

 

El próximo viernes 26 de septiembre, a las 18:30 horas, en el Centro Cívico Polígono San Pablo, continuamos con el Ciclo de Cine e Historia “Españas 1939-1977″. En esta ocasión, proyectamos la película Surcos, dirigida por José Antonio Nieves Conde en 1951, retrato de la sociedad española de la inmediata posguerra, a través de la historia de una familia, como otras tantas en aquella época, forzada a abandonar su medio rural para irse a vivir a Madrid. Surcos entronca con el Neorrealismo que en esa misma época se presentaba con vigor en las cinematografías italiana y alemana.

En marcha…

•28/08/2008 • Deja un comentario

El próximo 12 de septiembre retomamos las actividades previstas dentro del Proyecto “Historia Urgente 2008″, con el inicio del Taller de Cine e Historia “Españas, 1939-1977″. Os esperamos cada viernes, a partir de las 18:30 horas, en el Centro Cívico San Pablo (Polígono San Pablo, Barrio B, calle Menippos, en Sevilla). A través de ocho películas, nos acercaremos a la historia de la sociedad española en los últimos setenta años. En cada sesión, realizaremos una breve presentación sobre aspectos cinematográficos e históricos relacionados con la película, así como un debate posterior a su proyección. Os esperamos para disfrutar juntos de la magia del cine y sobre todo, de las ideas y sensaciones compartidas colectivamente…

Si queréis más información, podéis asomaros a la Web de la Escuela Libre de Historiadores (www.dehistoriadores.org)

Para ver el cartel de la actividad, pulsa aquí: cartel-elh-2708081

La fábrica de vidrio La Trinidad, una oportunidad para Sevilla

•02/06/2008 • Deja un comentario

Reproducimos, a continuación, un artículo de opinión publicado en El Correo de Andalucía (21/04/08), firmado por Julián Sobrino Simal, Profesor titular de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Sevilla. Esperamos que sirva para debatir y reflexionar sobre la conservación del Patrimonio histórico y la responsabilidad institucional y ciudadana en este cometido.

La fábrica de La Trinidad, una oportunidad para Sevilla, por Julián Sobrino

La Plataforma Ciudadana Salvemos la fábrica de vidrio La Trinidad ha presentado una denuncia ante la Fiscalía de Medio Ambiente y Patrimonio por el estado de abandono en el que se encuentra este lugar de interés etnológico (hoy, con la nueva Ley de Patrimonio, Lugar de Interés Industrial). Desde el cese de su actividad, esta histórica fábrica ha permanecido como un patrimonio derrotado, con las puertas y ventanas abiertas, al albur de cualquier incidencia, ya fueran climáticas o producto del vandalismo desaprensivo de ocasionales ocupantes sin control. Durante mucho tiempo, los vestigios de nuestro patrimonio industrial han sido menospreciados por los expertos y por el público en general. Hoy día comienzan a ser reconocidos y valorados como una parte sustancial de nuestro patrimonio cultural. Estos testimonios industriales también son lugares de memoria. Memoria tecnológica asociada a las innovaciones producidas por la revolución industrial, memoria empresarial vinculada a las inciativas económicas, y memoria obrera, de trabajo, de sufrimiento y de conquistas sociales. Una memoria, también, de un tiempo en el que la sociedad mantenía una estrecha relación entre las materias primas, los productos transformados y sus formas de uso. La reciente aprobación de la nueva Ley de Patrimonio Histórico de Andalucía (14 de noviembre de 2007) que incluye un título dedicado exclusivamente al patrimonio industrial, nos proporciona nuevas energías para solicitar al Ayuntamiento de Sevilla un marco estratégico que permita conservar y reutilizar espacios del trabajo tan significativos para la ciudad como son la Real Fábrica de Artillería, la Estación de San Bernardo, la fábrica de vidrio La Trinidad, la Fábrica de Tabacos de Los Remedios, la Fábrica de cervezas Cruzcampo, las naves de Renfe en San Jerónimo, los talleres de artesanos de la calle Castelar y la Plaza del Pelícano y los espacios alfareros y cerámicos de Triana. La fábrica de vidrio La Trinidad fue inscrita en el Catálogo General de Patrimonio Histórico Andaluz, con carácter específico, como Lugar de Interés Etnológico, el 4 de septiembre de 2001. Desde entonces, en honor a la verdad, desde su crisis iniciada en 1990, he venido manteniendo que La Trinidad constituye uno de los mejores ejemplos del patrimonio industrial andaluz y forma parte, por muchas razones, de la historia de Sevilla durante el siglo XX.

Ante estos hechos, ante la inacción de las administraciones local y autonómica, en enero de 2007, se constituyó la Plataforma Salvemos la fábrica de vidrio La Trinidad, para proponer un plan director que asegurase la continuidad del Patrimonio que por ley estas administraciones estaban obligadas a conservar. Demandando una protección que fuera más allá del carácter sumario de una orden publicada en BOJA, una protección que significara su puesta en valor, permitiendo que, mediante una rehabilitación rigurosa, Sevilla contara con el primer museo de la industria. La fábrica de vidrio es cultura porque constituye una actividad industrial de alto valor patrimonial. Es singular porque es el único ejemplo en Andalucía de fábrica de vidrio con estas características tipológicas y productivas. Es autenticidad dada su continuidad como empresa que ha permitido la transmisión de oficios y conocimientos que hacen de su proceso de fabricación uno de los mejores ejemplos de patrimonio industrial de toda España. Es integridad porque su arquitectura e instalaciones se conservan aceptablemente. Es historia porque constituye la memoria viva de la cultura del trabajo industrial en la Sevilla del siglo XX. Es tecnología porque dispone de una colección completa de herramientas y moldes. Es sociedad porque este espacio industrial se integra a la perfección en el espacio urbano, social y productivo de la avenida de Miraflores. Es arte porque forma parte de la historia del diseño industrial de Andalucía. Es arquitectura porque es uno de los escasos ejemplos de edificios fabriles de comienzos del siglo XX existentes en Sevilla. Es público ya que pertenece al Ayuntamiento de Sevilla. Es un recurso porque puede albergar usos como un centro cívico de barrio, el museo del vidrio y una escuela taller.

Todavía estamos a tiempo para salvar a La Trinidad. La Plataforma Ciudadana Salvemos La Fábrica de Vidrio La Trinidad ofrece, de forma cristalina y leal, su mano tendida para abrir una mesa técnica de negociación entre las partes interesadas, como son el Ayuntamiento de Sevilla, la Consejería de Cultura, la Universidad de Sevilla, la Universidad Pablo de Olavide, los antiguos trabajadores de la fábrica y la Promotora Inmobiliaria Edificarte (Cajasol). Los objetivos que pretendemos consisten en: primero, la apertura de un expediente nuevo por parte de la Consejería de Cultura para la ampliación de la protección actual del edificio, que permita conservar en su integridad este ejemplo de patrimonio industrial sevillano; segundo, la redacción de un Plan Director, en el que intervengan, entre otras, las entidades e instituciones mencionadas en el punto primero; tercero, la convocatoria de un concurso público de ideas para la rehabilitación de La Trinidad en función de los objetivos que se acuerden en el Plan Director.

Queremos compartir con Sevilla el legado empresarial y obrero de la industrialización para que la ciudad recuerde y reconozca en la fábrica de vidrio La Trinidad la memoria histórica de la cultura del trabajo como parte integral de su sistema patrimonial que integre el Museo del Vidrio, el centro cívico y la escuela taller. Queremos compartir con Sevilla el futuro de un patrimonio concebido como creación e innovación. Un patrimonio vivo, abierto a todos, respetuoso con la historia y disponible para que las nuevas generaciones desarrollen sus capacidades de creación e innovación. Una ciudad regida por un gobierno de izquierdas debe tener como prioridad el reequilibrio de la estratigrafía cultural heredada con aquellos otros ejemplos pertenecientes a la cultura del trabajo para no caer en el error, en palabras de Fernando Wulff (Otras historias de Málaga, 1997), de seguir un camino equivocado: el del poder, el de los que “han vendido todo lo ajeno, han hecho de las palabras su engañifa y de las ciudades del mundo el escenario de sus destrucciones”.