Segunda sesión del Taller “¿Cómo fue la España de Franco?”

30 09 2009

Franco

El pasado viernes 25 de septiembre nos llevamos una grata sorpresa ante la asistencia que tuvo la sesión inicial del Taller “¿Cómo fue la España de Franco?”, pues contamos con casi noventa personas. Tras la proyección de la película “El Florido pensil” iniciamos un debate, aunque nos quedamos con ganas de tener más tiempo para intercambiar ideas.

Para eso tenemos por delante otras catorce sesiones. La siguiente tendrá lugar este viernes 2 de octubre como siempre, a las 19 horas en el Centro Cívico Torre del Agua. Iniciamos la proyección de los documentales sobre el periodo franquista, con el primero de ellos, “La forja de un caudillo (primera parte)”. Abordaremos aspectos biográficos de Franco, el comienzo de la Guerra Civil española y su progresiva acumulación de poder hasta convertirse en Generalísimo y Jefe del Estado.

La duración del documental es de unos cuarenta minutos, así que tendremos tiempo de sobra para debatir y discutir y, en definitiva, construir la Historia entre todos y todas, que es de lo que se trata. También entregaremos por escrito un breve resumen del documental.

Os esperamos este viernes.





Nuevo Taller: ¿Cómo fue la España de Franco?

10 09 2009

CARTEL

“¿Cómo fue la España de Franco?”. Bajo este título, la Escuela Libre de Historiadores organiza un nuevo Taller de Historia. Como siempre, esta actividad es de carácter gratuito y su participación está abierta a todos los ciudadanos y ciudadanas interesados.

La actividad se desarrollará a través de 15 sesiones, todos los viernes desde el 25 de septiembre hasta el 11 de diciembre de 2009, además de los martes 20 de octubre, 17 de noviembre y 1 de diciembre, de 19:00 a 21:30 horas, en el Salón de Actos del Centro Cívico Torre del Agua (c/ Editor José Manuel Lara, s/n).

Con esta actividad, pretendemos conocer más a fondo cómo fue “la España de Franco”, ese extenso periodo, desde 1939 a 1975, que constituye una parte fundamental de nuestra Historia contemporánea. De esta forma, trataremos de abordar aspectos políticos, sociales, educativos, religiosos, etc., desde una dimensión cotidiana. En cada sesión, a partir del visionado de películas y documentales en pantalla de cine, nos gustaría compartir las experiencias vitales y opiniones de los ciudadanos y ciudadanas en torno a estos sucesos, porque sólo así entendemos que se construye la Historia.

Comenzaremos esta actividad con la proyección de la película El Florido pensil (Juan José Porto, 2002), que refleja, en clave de humor, la educación de varias generaciones de españoles, desde la década de los cuarenta a los sesenta.

En cada una de las trece sesiones siguientes, tras una breve presentación, proyectaremos en pantalla de cine un documental que cada semana abordará aspectos diversos del Franquismo. Y, a continuación, realizaremos un debate donde todos y todas podamos expresar nuestra opinión.

Culminaremos la actividad, el 11 de diciembre, con la proyección de la película La revolta permanent (Lluís Danès, 2006), ligada a la canción de Lluis Llach, “Campanades a morts”, que relata el episodio acaecido en marzo de 1976 en Vitoria, cuando en el transcurso de una asamblea de trabajadores, la actuación de la policía causó cinco muertos y más de cien heridos de bala.

Además, entregaremos a los participantes un material didáctico elaborado específicamente para esta actividad y que servirá para profundizar en los temas tratados.

También realizaremos un itinerario histórico por Sevilla para analizar los cambios urbanísticos más significativos que tuvieron lugar en este periodo histórico.

Podéis inscribiros en cualquier Centro Cívico de Sevilla.

Os esperamos el viernes 25 de septiembre.

Un abrazo.

Escuela Libre de Historiadores, 2009.





Nuevo Taller de Historia y Cine

4 05 2009

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Queridos/as amigos/as,

La Escuela Libre de Historiadores organiza un nuevo taller de cine e historia bajo el título de “La visión de Andalucía en el cine”, del 8 de mayo al 5 de junio de 2009 en el Centro Cívico Torre del Agua (c/ Editor José Manuel Lara, s/n).

El objetivo de esta actividad es el de responder entre todos y todas a cuestiones como: ¿Qué visiones de Andalucía ha reflejado el cine? ¿Qué formas de vida, personajes o símbolos han contribuido a retratar una determinada identidad andaluza? ¿Una Andalucía de tonadilleras, de toreros ligados a un destino trágico o de campesinos condenados a la pobreza? ¿Una Andalucía devota de sus creencias y tradiciones o plagada de bandoleros a modo de héroes populares? ¿Una Andalucía que enamora al viajero o que se retrata a través del chiste soez? Tras una breve presentación y la proyección de cada película, debatiremos sobre la imagen de Andalucía en el cine y hasta qué punto representa una mirada distorsionada, cercana o esperpéntica de la realidad andaluza.

El calendario es el siguiente:
* 8 de mayo.- “El corazón de la tierra” (Antonio Cuadri, 2007)
* 15 de mayo.- “Al sur de Granada” (Fernando Colomo, 2003)
* 22 de mayo.- “El grito del sur: Casasviejas” (Basilio Martín Patino, 1996)
* 29 de mayo.- “Currito de la Cruz” (Luis Lucia, 1948)
* 5 de junio.- “La niña de luto” (Manuel Summers, 1964)

Nos vemos, si os apetece, todos estos viernes, a partir de las 18 horas.

Un abrazo.





Los juegos de antaño

7 02 2009

Antonio Melado Prado, participante en el Proyecto “Historia Urgente 2008”, nos envía, en esta ocasión, un artículo que ha servido como texto para un espectáculo teatral con motivo de las actividades sobre la “memoria histórica” del Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla. Os animamos a todos y a todas a que nos enviéis artículos para su publicación en este espacio.

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“Los juegos de antaño”

Se dice que todos llevamos un  niño dentro y que es una suerte maravillosa, a pesar de los años que vamos cumpliendo, tener esa capacidad de asombro permanente, igual que les ocurre a los niños… Yo también viví, como vosotros, ese tiempo inolvidable de la niñez. Y estos recuerdos de aquel tiempo ya pasado, me transportan ahora, como si de un sueño se tratara, a los años cincuenta del pasado siglo XX, allá en la plazuela de mi barrio, escenario de mis juegos infantiles, donde están mis compañeros de juegos: el “Chupa”, el “Vieja”, el “Mocoso” y el “Melli”. Todos ellos de familias humildes del barrio, como la mía, aunque mi padre me decía que no me juntara con ellos, porque eran unos golfillos. Bueno, al fin y al cabo, eran mis amigos, mis compañeros de juegos, y lo pasábamos bomba, cuando, corriendo, nos dirigíamos a la Ronda de Capuchinos a esperar que llegara el tranvía. Y cuando éste llegaba, a hurtadillas, sin que nos viera el conductor, nos montábamos en la jardinera y cuando el tranvía iba acelerando su marcha, entonces nos tirábamos -siempre hacia atrás- procurando que con el impulso de la velocidad no nos cayéramos al suelo.

También nos reguinchábamos en los coches de caballo, por detrás sin que nos viera el cochero y todos los demás de la pandilla íbamos corriendo al lado del cochero y le gritábamos… ¡Cochero!  ¡¡¡El látigo atrás!!!

Bueno y en cuanto a los juegos, no os podéis imaginar la cantidad de juegos que teníamos, que se ajustaban a un calendario o tiempo. Por ejemplo, llegaba el tiempo de las bolas, del trompo, del aro, de la lima, de las cajillas, que recortábamos de las cajas de cerillas y que luego las canjeábamos por bolas… “Te doy diez cajillas, por una bola de cristal… veinte cajillas por una bola de acero o treinta cajillas por una bola de china (que castañeábamos en los dientes para comprobar si era auténtica)”.

¡Ah! También jugábamos a la billarda… ¿Sabéis lo que era la billarda? La billarda se componía  de un palo largo, a manera de bate, y uno pequeño, como de una cuarta, al cual le afilábamos las puntas. Lo tirábamos al suelo y luego con el palo largo golpeábamos una de las puntas y cuando este saltaba le dábamos con todas nuestras fuerzas para ver quién lo lanzaba más lejos. Esto tenía un inconveniente, que podíamos darle un billardazo a cualquier persona que pasase por allí o romper un cristal de cualquier balcón de la vecindad. Como nos ocurrió un día. Que le dimos un billardazo tan grande a la puerta de la farmacia, que salió el mancebo o el boticario, no me acuerdo, corriendo detrás nuestra y acordándose de toda nuestra familia.

También jugábamos a coger zapateros (libélulas). Esto creo que era en verano. Para ello pinchábamos unas cañas en el suelo y luego la regábamos con agua. Y si no teníamos agua a mano… pues nos meábamos encima de las cañas. Luego, con mucho cuidado, para no espantarlos, íbamos  tratando de cogerlos y los que cazábamos lo íbamos poniendo entre los dedos como un trofeo de guerra.

Otro de los juegos, era jugar a piola. Que por ahí arriba dicen “pídola”. Uno se agachaba y otro saltaba por encima diciendo: la primera sin toca… La segunda, cula que te hunda…  La tercera, hinca la rodilla en tierra… La cuarta, cula que te parta… Y la quinta, espoliniqui  que te piqui…

Otra de las diabluras que hacíamos, es que, cuando nos enterábamos de que había un bautizo en la Parroquia, nos íbamos todos a la puerta de la Iglesia, a esperar que llegara el padrino con la comitiva. Y cuando ésta salía después de haber bautizado al niño, nos dirigíamos todos al padrino cantando: “padrino, no te lo gastes en vino, gástatelo en galletas pa los niños de teta”.

Y  si el padrino no echaba las perras a pelón, como le pedíamos… entonces los niños, con el consiguiente cabreo, le gritábamos  -también cantando- “padrino, bollao, padrino, bollao…”.

Bueno, seguiría contando infinidad de cosas de mi niñez, pero no quiero cansaros. Sólo espero que ustedes, mis queridos lectores, amigos y amigas, os hayáis identificado, al menos, con algunas de las cosas que os he relatado y que he vivido. Termino con una soleá que define muy bien mi esencia de sevillano:

“En Sevilla yo nací

y casi nunca lo digo

no me gusta presumí”.

Antonio Melado Prado

(*) Imagen entregada por Laureano Llamas González para la Exposición de Fotografía “Imagen, Memoria y Palabra. ¿Cómo recordamos Sevilla?”. Laureano aparece con un parchís en la mano, el día de entrega de entrega de los regalos de Reyes Magos a los hijos de los trabajadores de la Fábrica Cruz del Campo, de Sevilla, en 1954.





Algunas ideas…

26 01 2009

Juan de Roelas (h.1570-1625)

Hasta el 15 de febrero en Iglesia de la Anunciación, Parroquia de San Isidoro, Catedral de Sevilla y Museo de Bellas Artes.
Exposición monográfica dedicada a mostrar la trayectoria del pintor sevillano del siglo XVII, desde los primeros años de su producción hasta sus últimas obras conocidas y su influencia en la pintura sevillana.


Alfonso, 50 años de Historia de España

Hasta el 22 de Febrero en la Casa de la Provincia
Cerca de cien instantáneas de este reconocido fotógrafo, con escenas cotidianas de la vida en la calle como los lavaderos públicos en el río Manzanares, la vendedora de pavos o la proclamación de la Segunda República en la Puerta del Sol.


El rescate de la Antigüedad Clásica en Andalucía

Hasta el 28 de febrero en Hospital de los Venerables.
Las mejores piezas rescatadas en la Bética, con las que se manifiesta la importancia de la cultura romana en Andalucía, a través de cinco grandes bloques históricos que conforman el hilo narrativo.


Los Desastres de la Guerra, grabados de Goya

Hasta el 28 de febrero en el Hospital de la Caridad de Sevilla.

Una serie de 80 grabados que Francisco de Goya realizó entre 1810 y 1814 sobre la Guerra de la Independencia y que constituyen una reflexión sobre la violencia, la muerte y la miseria.





“1936-1948”

26 01 2009


Antonio Melado Prado, participante en el Proyecto “Historia Urgente 2008”, nos envía, para su publicación en este espacio, un artículo sobre la “memoria histórica” de la etapa de su niñez, escrito en su momento para el Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla.

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En tono jocoso podríamos decir que yo nací, buscando un doble sentido a la frase, unos meses antes del movimiento. Es decir, del movimiento nacional. ¡Vaya! Que me asomé a la vida en plena guerra civil… ¡Vamos!

No creáis que voy a contaros algo de la guerra, porque, como no la viví y estaba todavía amamantado por mi madre, la única finalidad de mi existencia era hacerme un buen “mamoncete”.

¿Sabían ustedes -según me contaba mi madre- que estuve mamando de sus pechos hasta los tres años? Pues dice que salía del colegio gritando y llorando como un energúmeno: ¡¡¡mamá teta!!! ¡¡¡mamá teta!!! Y no había manera de quitarme ese hábito, hasta el punto de que la autora de mis días, para que me desarraigara de sus pechos, se los teñía de añil para que me asustara y los repudiara… Y al no conseguirlo con ello, utilizaba la artimaña de cubrir sus senos con una piel de gato o de conejo para atemorizarme.

De la guerra, mis padres no me contaban nada. Sólo sé lo que con posterioridad he leído. Sí, en cambio, me dijeron que a mi abuelo paterno, que era guarda de una finca, lo asesinaron los que perdieron. En mi casa, hasta un cierto tiempo, se conservaba el silbato que colgaba de su cuello con una abolladura producida por una de las balas que acabaron con su vida.

De mi infancia primera, recuerdo que mi madre me mandaba muy temprano con una cafetera al comedor social del Pumarejo, que todavía existe. Y las monjas me llenaban la cafetera de algo parecido al café, que la gente decía que era “granza”, después de estar en la cola no sé que tiempo.

No se me olvida que en aquellos años no había pan blanco, que el azúcar era moreno, que el chocolate tenía sabor a tierra y que pululaban los indigentes por la calle, desmayándose por las aceras.

También me acuerdo de los piojos y de las chinches. Mi madre lloraba cuando aparecían estos repugnantes insectos por la sábanas, pues durante el día se había ella ocupado de eliminarlas echando agua hirviendo por los somieres. Y del piojo verde. Esto era como una epidemia y en mi calle ví una vez que llegaba un camión y se llevaban a hombres y mujeres de una casa grande y después lo traían pelados al cero.

Yo tenía dos tíos, uno materno y otro paterno. El materno se llamaba Genaro y vivía en un pueblo de Sevilla y era minero. Cuando venía a la capital nos traía siempre en unas talegas, bellotas, castañas y palmitos. Y mis dos hermanos y yo, que era el mayor, nos volvíamos locos de alegría cuando nos decían que venía el tío Genaro.

El otro tío, el paterno, era extremeño, como mi padre, pues era su hermano y se llamaba Manuel. Este era el personaje más importante de la familia, pues era guardia civil -carabinero-. Y cuando venía a Sevilla -pues hacía el servicio en los trenes- nos traía una maleta llena de cosas de comer… chorizos, morcillas, tocino, café torrefacto de Portugal (que tenía una medallita de La Milagrosa)… Y pan, pan blanco…que era lo que más ilusión nos hacía a los niños… Recuerdo que cogía un trozo de aquel pan y me lo metía en el bolsillo del pantalón para repartirlo con la pandilla de mi barrio. Y cuando venía un buen hombre, casi un mendigo -que se llamaba Manuel-, con su gorrilla y su zurrón o espuerta llena de “palodú” o de orozú de palo, le cambiaba yo algún trozo de aquel pan blanco por un “cipote” de orozú, que así lo llamábamos.

Me vienen ahora a la memoria unos versos, que compuso mi hermano Manolo, acordándose de los niños de la guerra, que dicen así:

Húmedo golpe de cántaro

va marcando un villancico.

Diez niños cantan a voces

desde un extremo a otro sitio

de la ruinosa Ciudad

que una bomba ha destruido.

Zapatos y calcetines

pantalones, crucifijos

y mil diversos objetos

denotan lo sucedido…

Golpe débil que en el cántaro

arranca apenas sonido.

Los niños siguen cantando

con dolor sus villancicos,

huérfanos de padre y madre

se dan calor con sus gritos.

Pero al doblar una esquina

y ante un mendrugo caído

hacen toque de silencio

para intentar repartirlo.

Tengo más recuerdos de esos años del hambre. Recuerdos de la postguerra de esos años cuarenta, de los cuales, como vosotros he sido testigo inocente. He conservado una Cartilla de Racionamiento, de aquella década. Una de las tantas que yo relacionaba para entregarla en la Delegación de Abastecimientos y Transportes. Cartillas que eran de la clientela de mi barrio, de la primera tienda de comestibles del fundador del hoy acreditado Grupo San Eloy, Don Julián Gómez Pando, del que me honro en haber sido su infantil amigo y ayudante. Otro día seguiré.

Antonio Melado Prado. Sevilla, febrero de 2005.

(*) Imagen entregada por Antonio Melado Prado para la Exposición de Fotografía “Imagen, Memoria y Palabra. ¿Cómo recordamos Sevilla?”. En ella se observa, en la década de los años Cincuenta, la Plaza de San Julián. A la izquierda, en primer término, se ve una Calentería. En esa misma acera, estaba la Quincalla de Manolo Maña y la tienda de comestibles de Julián Gómez Pando (hoy Grupo San Eloy).





Una hermosa tarde…

25 01 2009

El pasado viernes 23 de enero inauguramos la Exposición de Fotografía “Imagen, Memoria y Palabra. ¿Cómo recordamos Sevilla?”, con la asistencia de muchos amigos y amigas que nos acompañaron en una tarde realmente hermosa. En cierto modo, culminamos más de nueve meses de intensa actividad en el Centro Cívico San Pablo, desde marzo a diciembre de 2008. Muchas de las personas que hemos compartido todo este tiempo, volvimos a reencontrarnos en ese mismo espacio. Otras que también han hecho posible esta edición de los Talleres de Historia Urgente no pudieron acudir y desde aquí les mandamos un fuerte abrazo. En la Exposición contemplamos imágenes que no sólo recogen momentos de la vida de las personas que han participado en el Taller de Historia Oral y de sus familiares, sino también retazos de una Historia común. Este viaje por el tiempo comienza a principios del siglo XX -la fotografía más antigua data de 1905- y termina a finales de la década de los Setenta. La Exposición permanecerá abierta hasta el 13 de febrero y desde aquí os invitamos a que la visiteis.  

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Inauguración Exposición Fotografía

20 01 2009

Este viernes 23 de enero, a las 19 horas, en el Centro Cívico San pablo de Sevilla, la Escuela Libre de Historiadores inaugura la Exposición de Fotografía “Imagen, Memoria y Palabra. ¿Cómo recordamos Sevilla?”.

La muestra está formada por fotografías y documentos cedidos por las personas que han participado en el Proyecto Historia Urgente 2008 y, en particular, en el Taller de Historia Oral realizado en los meses de noviembre y diciembre de 2008.

A través de 45 paneles, recorreremos la Historia de Sevilla desde principios del siglo XX hasta la década de los años Setenta. La Exposición permanecerá abierta hasta el 13 de febrero de 2009.

Estáis invitados e invitadas.

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Taller de Historia Oral “Memoria y Palabra. ¿Cómo recordamos Sevilla?”

9 11 2008

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Os invitamos a participar en el Taller de Historia Oral “Memoria y palabra. ¿Cómo recordamos Sevilla?”, con el que culmina el conjunto de actividades del proyecto “Historia Urgente 2008″. Os esperamos cada viernes, a partir de las 19:00 horas, en el Centro Cívico San Pablo (Polígono San Pablo. Barrio B, Calle Menippos -antiguo Colegio del Pilar- Sevilla)Desde el 7 de noviembre hasta el 12 de diciembre, realizaremos seis sesiones, en las que abordaremos cuestiones como los Movimientos migratorios, la Vivienda y el Urbanismo, o el Trabajo, ocio y participación ciudadana. A través de una serie de preguntas-guía, que lanzaremos en cada sesión, trataremos de compartir cuál es la historia vivida y sentida por cada persona, y qué relación tienen estas experiencias vitales con la “Historia oficial”. Además, a partir de fotografías y documentos aportados por las personas que participan en el Taller, realizaremos una Exposición final con el objetivo de recoger en imágenes todas las palabras volcadas en estas seis sesiones. Os animamos a participar en esta iniciativa. Como sabéis, nuestras puertas siempre están abiertas para que os acerquéis en cualquier momento de la actividad. Allí os esperamos.





Proyección de “Surcos”

22 09 2008

 

El próximo viernes 26 de septiembre, a las 18:30 horas, en el Centro Cívico Polígono San Pablo, continuamos con el Ciclo de Cine e Historia “Españas 1939-1977″. En esta ocasión, proyectamos la película Surcos, dirigida por José Antonio Nieves Conde en 1951, retrato de la sociedad española de la inmediata posguerra, a través de la historia de una familia, como otras tantas en aquella época, forzada a abandonar su medio rural para irse a vivir a Madrid. Surcos entronca con el Neorrealismo que en esa misma época se presentaba con vigor en las cinematografías italiana y alemana.